Valkiria: todo un éxito de operación

febrero 10, 2009

“Si fracasamos, el resto del mundo pensará siempre en esta tierra como la Alemania de Hitler”


Hace unos días el grupete de amigos aficionados a hacer 2×1 en los cines (es decir, pagar por ver una película pero ver al final dos por pura picaresca española) decidió volver a las andadas, que con esto de la crisis el bolsillo está muy mal, y el cine está aún peor  como para pagar casi 8 euros por él. La primera película de estas míticas sesiones clandestinas estaba bastante clara desde hace semanas: Valkiria, la prometedora película en la que Tom Cruise encarna al Coronel Claus Von Stauffenberg, el hombre que intentó asesinar a Hitler. Esto, claro está, no es un spoiler, ya que todos sabemos que Hitler se suicidó meses después de este complot frustrado (¿o no? ¿acaso sigue vivo en el Ártico, o en un refugio en Sudamérica? Disculpadme, me cuesta desconectar del trabajo xD).

Y qué queréis que os diga, me pareció una película fantástica. Está claro que el nazismo es algo que atrae , que vende, que tiene una estética que a todos atrapa (esto no es una apología del nazismo, es constatar un hecho difícilmente rebatible). Nos gustan las películas de nazis, los libros de nazis, el esoterismo  nazi, los uniformes nazis (¿os suena La Guerra de las Galaxias?) y todo lo relativo al Tercer Reich de Hitler. Pero resulta cuanto menos curioso que una película de este género en la que apenas haya tiros o escenas de violencia resulte una producción tan redonda, más aún teniendo en cuenta que grosso modo conocemos el final.

No voy a desvelar nada de la trama ni del argumento, porque este no es el objetivo de este post. Odio las sinopsis de los folletos del cine en las que en cinco líneas te revientan la primera media hora de película, y más aún las críticas de películas en las que el crítico vendido de turno te la revienta entera, desde el inicio hasta el final, para luego emitir una valoración injusta y dirigida por intereses más elevados que la tan denigrada ética periodística. Sé de lo que hablo.

Como digo, es una película muy entretenida. Te atrapa desde el primer momento, desde el instante en que ves a Tom Cruise dando vida a un nazi (no un nazi cualquiera, sino todo un Coronel) que no se siente nazi, sino alemán. Pocas películas te muestran miembros del Partido Nazi que se sientan asqueados ante la locura de Hitler y la barbarie de las SS.  La Lista de Schindler lo hace con una sóla persona y de forma más sutil, pero en Valquiria es un sentimiento continuo por parte de todo un comité de conspiradores que viven en el engranaje nazi. El personaje de Cruise es creíble, carismático, serio y decidido. Siempre he pensado que Tom Cruise es un buen actor, y que el motivo por el que la gente se cachondea de él y sus películas es por su vida privada y sus escarceos con la Cienciología. Qué coño, no es que lo crea, es que es así. Confundir la vida profesional con la vida personal es una estupidez. Es como si digo que los Bardem son malos actores sólo porque los muy gilipollas se piensen que viven en 1936 y que el Ejército de Franco se encuentra a las puertas de Madrid.

El caso es que el bueno de Tom hace un buen papel, el de un conspirador convencido que logra que te identifiques con su causa y que te entristezca su destino por lo que esa gente pudo haber logrado. Una de las pegas que puse en la película (y que más de uno comparte conmigo) es que Tom Cruise no tiene pinta de nazi. Parece el clásico americano de clase media, pero no un amenazante teutón del Tercer Reich. Un actor con pinta de ario  con ese uniforme y ese parche en el ojo haría que cualquier opositor a sus intenciones se cagara de miedo, pero no Tom Cruise. Y el caso es que, como pude comprobar después, incluso ese detalle ha sido un acierto. ¿Por qué? Pues porque resulta que el parecido entre Tom Cruise y von Satuffenberg es más que notable, como podréis comprobar.

Valkiria

No es el único parecido. El desarrollo de la Operación Valkiria que vemos en la gran pantalla es idéntico al que tuvo lugar en la vida real, al menos en sus líneas y planteamientos generales. La ambientación es de lujo, heredera del gran trabajo realizado en El Hundimiento, con un Hitler siniestramente apacible que siempre está a punto de estallar en un monumental cabreo y una cúpula de jerarcas nazis a los que los más entendidos en estas lides sabrán identificar con un simple vistazo, aun cuando no tengan línea de diáologo o ni siquiera nadie se dirija a ellos, como ocurre con el Secretario de Estado Martin Bormann o el Ministro del Aire Herman Goering.

El ritmo de la película es trepidante pese a no contar con escenas de acción: es cine puro, asistir a una historia que se va desarrollando, a las dificultades que se interponen en su camino, a las soberbias interpretaciones de grandes actores como Terence Stamp, Kenneth Branagh y Tom Wilkinson (que últimamente sale en todas las películas que hay en cartelera). Cada personaje está perfectamente esbozado, con sus motivaciones, miedos y sentimiento hacia la Alemania de Hitler. En todo momento está la sensación de peligro a ser descubierto, a planificar el siguiente paso y a esperar a ver si funciona. La película pasa en un suspiro, y, repito, apenas hay tiros. Todo un mérito.

El final convence de sobra, y logra incluso tocarnos la fibra sensible ante el destino sufrido por estos hombres entregados a una Alemania grande, pero no a la demencia del Tercer Reich de los nazis. El alegato final de la película pone el broche a un producción digna de ser vista. Por su banda sonora, sus interpretaciones, su historia. Es una de esas películas que disfrutas de principio a fin, y de las que da gusto haber pagado por ellas. La sensación es “¡oye, qué buena película, qué entretenida! El cine debería ser esto ante todo: entretenimiento, que para eso vas al cine.

Puede que la operación Valkiria original fracasara, pero desde luego ésta es un buen ejemplo de cómo pasar una tarde de cine viendo un producto de calidad con total garantía de éxito.

La otra película que vimos a continuación fue Rockanrolla. Una chorrada de película, la verdad (aunque es cierto que tiene momentos bastante divertidos y Tom Wilkinson, que también sale aquí, está en su línea), nada comparable a Valkiria. Es la fórmula de la genial Snatch explotada con muchísima menos gracia y acierto, tanto por el argumento como por los golpes de humor. Pero vamos, se puede ver, aunque recomiendo verla en la tele y no en el cine.

Y bueno, ese fin de semana estuvo sin duda dedicado al cine. Al día siguiente vi El Curioso Caso de Benjamin Button. Una película sensacional, preciosa, tan triste y desgarradora como bien realizada. Impecable. Se merece cualquier Óscar que le den (bueno, la de actriz secundaria la veo exageradísima, pero en fin) , ya sea el de película, director o actor (el de maquillaje está claro)

Y hablando de actrices secundarias, me despido con una reflexión: como le den el Óscar a la tonta del bote de Pene (no he visto la película, pero ahora en serio, ¿de verdad lo hace tan bien como para ganar un BAFTA y ser nominada a un Óscar? ¿en serio?) y no lo gane el inmenso Heath “Joker” Ledger por El Caballero Oscuro…entonces, estés donde estés leyendo estas líneas, muy probablemente escuches mis desquiciadas carcajadas antes de abandonarme a la locura. Qué curioso, como cierto payaso criminal de pelo verde aficionado a los trucos de magia. Lo que son las cosas.


¡Feliz Navidad a todos!

diciembre 25, 2008

navidad
Foto original extraída del nº 132 de la separata On Madrid (diario El País).


Demotivando

octubre 28, 2008

Buenas, vuelvo a vosotros después de la tempestad, patatín patatán. Sí, llevo bastante tiempo desconectado de todo el mundillo blog, no sólo del mío. Cada vez arrastro más pereza, y mirad que ahora estoy currando desde casa y debería tener más tiempo (¡comenzó la aventura del freak-lance!), pero es increíble cómo el tiempo de ocio se multiplica y se llena al mismo tiempo. ¡Hay tantas cosas chulas que hacer! Bueno, el caso es que aquí estoy de nuevo. Y se me ha ocurrido dedicar este post a un tipo de imágenes geniales que hace poco me descubrió el amigo Hoyu y que pululan por la Red: los Demotivators. Está claro que es algo que existe desde hace mucho tiempo, pero el caso es que o no lo conocía antes o no había reparado en ello.

Un demotivator es una imagen grande y de calidad que encabeza un gran título y una pequeña reflexión que casi siempre transmite un mensaje reflexivo-filosófico pero con mucho sentido del humor (que puede ir de la ironía al morbo, o directamente al mal gusto), todo ello enmarcado en negro. El caso es que es una fórmula impactante, simple pero efectiva visualmente, que casi siempre arranca una sonrisa. La eficacia de un demotivator radica en la imaginación de su creador. Porque sí, es posible crear estas pequeñas píldoras de sabiduría mediante un sencillo editor que circula por Internet. ¿Hay algo que no pueda encontrarse en Internet, me pregunto yo?

Buscando por Google imágenes encuentras Demotivators de todo tipo, pero la mayoría son graciosos, y unos cuantos son geniales. Incluso hay un Demotivator Blog, definido por su creador como “tu fuente diaria de posters demotivacionales”. Sin duda ha sido todo un descubrimiento. Aquí os pongo algunos ejemplos que me han parecido reseñables por su ingenio, acierto o sentido del humor.

Demotivator 2

Éste es bestial 😀

Demotivator 5

Y con esta gran verdad, me despido hasta otra ocasión 😉


7 segundos

septiembre 25, 2008

No os digo nada más.


Una Bat-moto en las Rozas

septiembre 8, 2008

Bueno, lo que voy a contaros hoy ocurrió hace ya unos meses (fue a comienzos de este año, si no recuerdo mal).

Estaba yo caminando caminando de vuelta a casa bajando por una de las aceras del Burgo, el centro comercial más representativo de Las Rozas. A mi lado iba Xavi, y es posible que estuviéramos hablando de Warhammer, o algo así. Por aquel entonces, él se encargaba de una tienda especializada en estas miniaturas. El caso es que estamos a nuestra bola y de repente vemos algo que nos deja petrificados. Era ya casi de noche, y aquella aparición nos impresionó casi más que si hubiera ocurrido a pleno día. Allí, aparcada en la acera, había una Bat-Moto. No el auténtico Bat-Pod de Batman, el que veríamos meses después en el cine (por cierto, he visto El Caballero Oscuro dos veces en el cine y la escena en la que surge la bat-moto me sigue dejando alucinado), sino lo más parecido a una Bat-Moto que existiría en el mundo real. Pero claro, dicho vehículo no existe realmente.

Y sin embargo, ahí estaba. Creedme si os digo que era alucinante. Una mezcla perfecta entre moto y coche, una cabina que circula a ras de suelo sustentada por tres ruedas. No costaba imaginarse cómo al tomar las curvas el aparato entero se tumbaría. Biplaza. Una maravilla negra surgida de nuestros sueños de ciencia ficción. ¡ en Las Rozas! Empezamos a gritar, “una Bat-Moto, tío, es una Bat-Moto!”, mientras reíamos y nos preguntábamos una explicación a la existencia de semejante prodigio mientras lo examinábamos a fondo. ¿Qué es esto? ¿Es un coche? ¿Un nuevo modelo japonés de moto? ¡Tío, eso tenía que ser asiático pero fijo! Yo de coches no tengo ni idea, pero curiosamente él tampoco había visto ese cacharro en su vida. Sólo podía haber una explicación a aquello: un viajero del tiempo, un crononauta de esos, había llegado del futuro montado en eso, y había ido un momento al Burgo a por tabaco. O al chino, para llevarse comida asiática de vuelta a un futuro donde la única franquicia existente era Pizza Hutt.

Finalmente razonamos algo un poco más cuerdo. Era sin duda un vehículo hecho a medida por algún ejecutivo chino forrado de pasta, aquello no podía venderse en cadena para todo el público. Demasiado chulo para fabricarse en serie.

Y esto nos llevó a otra brillante conclusión. Si esto estaba aparcado ahí, en la calle, es que en algún momento su afortunado dueño tendría que venir a recogerlo. En ese momento conoceríamos la verdad. Y así fue. Nos quedamos ahí junto a nuestro descubrimiento, escrutándola hasta el más mínimi detalle hasta que apareciera alguien que la reclamara. La gente que pasaba por nuestro lado flipaba, no por la moto, sino por nosotros y por nuestra reacción.

Pasados unos quince minutos, apareció. Un chico joven, creo recordar que con un traje (¡lo sabía!) vino a por su pequeña. Y ahí que fuimos los dos, como una pesadilla surgida de las tinieblas en las que ya se encontraba la calle, a abordar al pobre hombre y darle la murga. ¿Qué es esto? ¿De dónde ha salido?

Y entonces la verdad se nos reveló. Aquella motojet no venía del futuro, ni era el capricho de un rico con ganas de fardar. Era, aunque costara creerlo, un modelo real de vehículo que se vendía al público: el Carver One. “Entrad en su web, o buscad Carver One en Youtube”.

Entonces el Caballero Negro montó en su bólido y lo arrancó. Eché en falta las llamaradas de fuego saliendo del tubo de escape y la banda sonora de Danny Elfman, pero en fin, no se puede tener todo. El Carvero One dio marcha atrás y salió disparado cuesta abajo, para poco después tumbarse tal y como habíamos imaginado y girar hacia mi calle. Aquel fue un día grande: la Bat-Moto había pasado enfrente de mi casa.

Nada más llegar a casa hice caso al dueño de aquella cosa. Tenía que saber más de ese cruce entre un Bat-Pod y las futuristas motos de Dragon Ball. En su web estaba toda la información. Según su publicidad, no sólo se conducía como un coche y tumbaba como una moto..¡además su ocupante tenía la sensación de estar pilotando un caza! El vehículo dispone de un centro de gravedad que se inclina automáticamente  al tomar las curvas, a diferencia de una moto (en la que eres tú quien ejerce el peso). Impresionante.

Carver One 2

Carver One 2

Está homologado para su uso en carretera, y cualquiera puede comprarlo: está disponible comercialmente, y se solicita por encargo. Desgraciadamente, en la web no indica el precio, ya que según parece éste depende del país en el que uno viva. Lo que está claro es que barato no puede ser. Recogen testimonios de pilotos de Fórmula 1 a los que se les ha quedado sonrisilla tonta poco después de bajar del Carver, y dicen que es lo más alucinante y divertido que han experimentado nunca.

Bueno, señores de Carver Europe, creo que os he hecho una buena publicidad. Así que si queréis estaré encantado de recibir un One como pago a mis esfuerzos. Podéis dejarlo junto a mi puerta, del disfraz de Batman ya me encargo yo.

P.D: Un saludo, Paloma! Gracias por leer, a ver si un día saco tiempo y hago otro MEB 😉


We’re not gonna take it!

agosto 21, 2008

Días antes de que me fuera de vacaciones a París, me pasé con Bea al piso de Laura y Antonio, a ver cómo iban, saludar a Budita, charlar y esas cosas. El caso es que ni Antonio ni Dani estaban, por lo que mientras Bea y Laura hablaban de sus cosas (cosas de chicas, es lo que tiene), tuve que buscar algo con lo que entretenerme, ya que Buda estaba especialmente apático ese día y decidió castigarme con su indiferencia. Entonces vi el Guitar Hero On Tour para la DS, en su caja, encima de la mesa. Laura me explicó que era de Dani, que se lo había pillado hace poco. Por si no sabéis cómo va, os lo explico.

A diferencia del resto de versiones (en las que se tocan las canciones con un periférico en forma de guitarra), en la de DS se acopla un pequeño dispositivo a la consola con un botón para cada dedo (menos el meñique). De esta forma, mientras con una mano utilizas la pantalla táctil para rasgar, con la otra tocas la nota en cuestión apretando el botón correspondiente del cacharrito. Otra diferencia importante con el resto de versiones es que se aleja del heavy metal para abarcar un espectro de música más amplio familiar para el gran público. Más comercial, por decirlo de alguna forma.

Ni el perro me hace caso. Sólo tú me entiendes, rock and roll.

El caso es que me enfundé el cacharro y me puse a jugar. Y fue en estas, en el momento de elegir qué canción tocar, cuando descubrí una que me encandiló. Sí, posiblemente sea uno de los herejes más grandes de todos los tiempos, pero no conocía We’re not gonna take it, del grupo Twisted Sisters. Sí, soy un triste, y apenas entiendo de rock, lo asumo. Durante varios minutos jugué la misma canción una y otra vez, dañándome dedos y muñeca por la incómoda postura que se adopta al “tocar”, pero disfruté como un enano interpretando el tema e incluso cantando el estribillo. Desde entonces no se me ha ido de la cabeza. ¡Qué pedazo de canción, cuánta energía y buen rollo transmite!

Pues hoy mismo me ha dado por buscar el videoclip de la canción…¡y qué pedazo de videoclip! Ahora que lo pienso, lo había visto antes, muchos años atrás, pero no lo asocié nunca a la canción. Quizá ya conociera la canción y no me acordaba de ella. Yo que sé. Mirad que el vídeo es antiguo (tiene cutradas como las de la pared de ladrillos, que tela xD), pero es chulísimo, con esa introducción no musical tipo Black or White del padre cabrón sermoneando al hijo por sus gustos rockeros (atentos al sermón del padre los que no lo hayáis visto).

Un subidón. ¡Y mirad lo que encontré justo después! Una versión de este temazo interpretada por los personajes de Super Mario World! ¡Toda una joya! Mi nintendero y nostálgico corazón se desborda :`(

Son sin duda vídeos alegres para ayudarnos a sobrellevar la enorme tragedia sucedida ayer en el aeropuerto de Barajas. Mi corazón está con todos los afectados, cosas como éstas son las que te hacen mirar la realidad de otra forma, al menos durante unos días.


La decadencia de los superhéroes

agosto 5, 2008

Con este título no me estoy refiriendo a que los superhéroes estén a día de hoy pasando horas bajas, o siendo mancillados y explotados por la en ocasiones ultrajante industria hollywoodiense. Nada más lejos. Tras auténticos pelotazos como Iron Man y The Incredible Hulk (sr. Ang Lee, esto sí es una película sobre el Coloso Esmeralda como Dios manda, vuelve con tus tigres y dragones a dar brincos por los juncos y no vuelvas) y con la inminente llegada del Caballero Oscuro a nuestras pantallas (por no hablar de Watchmen, esa joya del cómic que pronto contará con su adaptación cinematográfica), el cine de superhéroes está en su mejor momento. Ya iba siendo hora de que trataran como es debido a estos iconos de la cultura popular, y lo que es más importante, al público que les seguimos y acudimos a los cines a ver un producto de calidad. Parece que ese respeto está siendo mutuo, esperemos que dure.

A lo que me refiero con el título es a una serie de ilustraciones que vi hace ya un tiempo en Internet y que me hicieron mucha gracia. Su autor, el dibujante italiano Donald Soffritti (un nombre genial) decidió imaginar cómo serían los hombres y mujeres más poderosos de la Tierra cuando llegaran a la tercera edad. ¿A qué dedicarían el tiempo libre ídolos como Superman, el Capitán América o Wonder Woman una vez alcanzada la vejez? El resultado, divertidísimo, como podéis comprobar.

El Capitán América

Namor (o Sub-Mariner)

Mandrake

Iron Man. Éste es sin duda el peor, lo suyo hubiera sido poner a Tony Stark en plan viejo verde, con la armadura oxidada abandonada en un taller, o algo así.

Hulk

Flash, verdaderamente genial xD

Elektra

Dr Octopus, de los mejores.

Aquaman

Wonder Woman

Thor, el cervecero Dios del Trueno

Superman

Supergirl

Spiderman

Galactus y Silver Surfer (buenísimos)

Daredevil

Batman y Robin, mis favoritos.

¿Son, o no son geniales?