Buen rollo en tu Spotify

octubre 25, 2009

Es posible que ya conozcáis Spotify, la nueva revolución que está cambiando la forma de escuchar música en Interne. Quizá estéis tan enganchados como yo, que me tiro todo el día oyendo nuevos y viejos temas cuando quiero y sin encabronar a los gilipollas de las 4 siglas por uso indebido de ese patrimonio cultural universal que es  la música. Ya sabéis quiénes son.

O puede que no hayáis oído en la vida la palabra Spotify y no tengáis ni idea de lo que estoy hablando.

Spotify es, resumiendo mucho, una radio en streaming (por Internet, vaya). Para utilizarlo es necesario entrar en su página oficial y registrarse. Una vez hecho esto, os descargas en tu ordenador un reproductor de audio muy similar al Itunes de Apple (si tenéis un Ipod estaréis familiarizados con él). Es la única descarga que realizaréis.

Si estáis familiarizados con las radios de este tipo, puede que conozcáis Last.fm, Yes.fm, o la tristemente desaparecida Pandora (digo desaparecida porque ahora sólo funciona en EE.UU), cuya perfección le permitia recomendarte y descubrirte nuevos temas de acuerdo a tus gustos musicales. La mayoría de estos servicios te ponen la miel en los labios permitiéndote disfrutar de ellos de forma gratuita, pero sólo durante un tiempo determinado: al final hay que pagar una cuota mensual, cosa que por cierto me parece bastante lógica.

Spotify, y esto es lo que le ha hecho triunfar como la Coca-Cola en todo el mundo, es gratuito. Te descargas el programa de la web oficial, empiezas a buscar canciones, artistas o discos mediante el buscador, las organizas como quieras en Playlists que tú creas simplemente pinchando-arrastrando-soltando, y los reporoduces. Gratis y sin descargar los temas. ¿Cuál es el truco? El que os imagináis: la publicidad. Cada x nº de canciones (a veces es cada 3, otras cada 4, e incluso cada 5 o más) suena un anuncio de Spotify, de algún artista o disco, de un evento musical… Sin embargo, Spotify sigue triunfando y alegrando el día a millones de personas que oyen su música sin quejarse. ¿Por qué? Pues porque pese a la escasa publicidad (rezo a los Dioses de Kobol para que en el futuro no aumente), sigue siendo mucho mejor que oir la radio convencional. Cada anuncio de Spotify dura unos 20 segundos, y lo normal es que sólo suene uno. A veces cuelan dos seguidos, pero realmente da igual. Por supuesto, os estoy hablando de la versión gratuita. Existe la posibilidad de pagar 10 € al mes y adquirir la opción Spotify Premium, que te da derecho a escuchar la música sin publicidad. Premium hace posible que exista la opción Basic, lo cual también me parece lógico. Yo con la versión básica, como digo, estoy muy bien.

Si aguantar un par de minicuñas cada 5 canciones permite al usuario tener esta libertada la hora de elegir, organizar, reproducir y guardar música (sí, guardar, ya que tus playlists se quedan fijas para siempre en tu perfil) sin pagar ni un duro, ni estar buscando discos en descarga directa, ni esperar a que el megaupload y demás “descansen”, ni llenar tu disco duro de .mp3… parece lógico pensar en el éxito de Spotify. Hay quien habla de ella como el futuro de la música, de una auténtica revolución. Estoy de acuerdo, oír música nunca había sido tan sencillo y personalizable.

Ahora, no todo es bueno. Spotify no es perfecto. El principal fallo (que me saca bastante de quicio, la verdad) es el relativamente escaso repertorio musical. Algunos de los más importantes grupos y artistas musicales de la historia no están presentes en Spotify, principalmente por motivos económicos, legales o qué se yo. Sí, están Michael Jackson, Queen, Aerosmith y miles de estrellas más…pero faltan los Beatles, Gigi D’agostinno, AC/DC y muchos más que son sustituidos por versiones bastardas sacadas de recopilatorios-homenjae y de karaokes. Esto suele ser un serio problema a la hora de hacer “redondo” un Playlist.

Otra cosa mala es que precisamente por su dependencia de la publicidad temo que en el futuro aumenten el número de anuncios paa sufragar costes. El día en que Spotify se llene de publicidad habrán acabado con su magia y fracasará. Lo que hace grande a este proyecto es que a uno no le importa la publicidad, no es molesta. Sigue siendo mejor que oír las radiofórmulas convencionales. Recuerdo los tiempos en que nació la cadena de televisión Cuatro, y daban Roma, House y Cuarto Milenio sin apenas publicidad. Mirad en lo que se ha convertido ahora. Espero que no le ocurra eso a Spotify.

La tercera pega de Spotify es que para acceder al servicio gratuito (el que nos interesa) es necesario recibir una invitación, lo que ha ocurrido anteriormente con servicios como Tuenti y Gmail. A mí me envió una invitación mi antigua jefa (que fue, por cierto, la que me descubrió Spotify), pero si os digo la verdad no sé bien cómo conseguir una para enviar. Según la web, basta con inscribirse y ellos te la envían, pero, de acuerdo a sus palabras “la lista es larga”.

Siendo quisquillosos, tampoco habría estado mal incluir algunas opciones de feedback entre la comunidad de usuarios, como en otras radios setraming ya mencionadas.

Yo estoy escuchando ahora mismo un Playlist que creé hace unos días y que subí a Internet. Efectivamente, existen páginas de Spotify a las que se pueden subir tus recopilatorios para que el resto del planeta disfrute de ellos y pueda puntuarlos como merecen. Por supuesto, a medida que añadas nuevos temas, el archivo se irá actualizando automáticamente. La lista en cuestión se llama “¡Buen Rollo!”, y como podéis adivinar por el nombre es una recopilación de temas dedicados a elevar el ánimo, bailar, desfogarse tras llegar a casa después de un duro día de curro, ponerse un viernes por la tarde, etc. Hay de todo: dance, pop, rock, epic metal, power metal, bandas sonoras, techno…música de todas las épocas para meter el buen rollo en tu cuerpo y espantar tus problemas. La lista lleva en el momento en que estoy escribiendo estas líneas 132 canciones (temazos, qué narices xD), y se va ampliando continuamente. Y más grande que sería si estuviesen los artistas que os he comentado y que no existen como tal en Spotify.

Y no, esto no es publicidad sobre Spotify, por si lo estáis pensando. Es sólo un post sobre algo que me gusta, nada más 🙂

Os dejo los enlaces:

Spotify – Web oficial en castellano

Listas Spotify – Gran web donde poder intercambiar opiniones con los usuarios y subir tus propias playlists para que sean compartidas y valoradas por la comunidad Spotify.

Spotyshare – Similar a la anterior, pero en inglés.

¡Buen rollo!, mi primer playlist 😀 Disfrutadlo a mi salud!


Parasitando en el suburbano: El Rompehielos

junio 8, 2008
Moverse por el Metro es toda una aventura, especialmente por la mañana. Malas caras, atascos monumentales a la entrada de las escaleras mecánicas, empujones, lamentos ahogados, aglomeraciones en los andenes y riadas de criaturas caminando a contra corriente y amenazando con un choque frontal. Cualquiera que vaya a trabajar a Madrid cuando debería estar durmiendo sabrá de lo que hablo. Por suerte, la rutina cotidiana del día a día te ayuda a improvisar algunas técnicas sencillas que suelen facilitarte la vida a la hora de sobrevivir en esa desagradable marea humana de sudor, ruido y lentas procesiones.

Una de mis favoritas es la del Rompehielos.

Dicha argucia, rastrera y parasitaria, consiste simplemente en seguir todos los movimientos de la persona que lleves delante. Si camina recto, tú camina recto. Si tuerce, tuerce con él. ¿Y para qué? Pues muy sencillo: para que sea él (o ella) el encargado de ir abriéndote paso. Pongamos un ejemplo. Llegas a una de esas zonas donde los transbordos, el cansancio mañanero y la demora de los trenes generan una auténtica masificación. De esas en las que te ves rápidamente rodeado de gente que se mueve en todas direcciones y no sabes a dónde moverte. Desearías volver al útero materno, ¿verdad? Bueno, pues con la táctica del Rompehielos puedes al menos sobrevivir dignamente hasta que salgas de ese atolladero.

Lo primero de todo es elegir al guía. La elección debe ser muy rápida, pues si estamos parados el tiempo suficiente, crearemos un pequeño atasco bastante incómodo y ya no podremos poner en práctica nuestra maniobra. Además de la rapidez, es importante elegir bien nuestro objetivo. Suele bastar con cualquiera que se encuentre delante nuestro, pero es preferible arrimarse a quien vaya más decidido. Si es voluminoso y alto, mejor. La pericia a la hora de combinar estos dos factores los dan la práctica y una mente clara y entrenada.

Una vez elegido, debemos seguirle. Convertirnos en su sombra. Así será él quien se enfrente a todos los obstáculos, apartándolos para que nosotros sigamos fácilmente por el camino recién allanado que vaya dejando a su paso. Como un Rompehielos.

¿Estás hasta los coj harto de esas ocasiones en las que te encuentras con alguien de frente y os ponéis los a haceros a un lado como dos idiotas, solo para poneros en medio una y otra vez, como si fuera un duelo de delanteros de Oliver y Benji? ¿Cansados de escuchar sus lastimeros quejidos de suficiencia (“tch!”) cuando por fin sigue cada uno su camino, como si fuera evidente que ellos llevan la razón y que son los únicos que han madrugado y están cansados? ¡Ningún problema! Gracias a esta sencilla técnica, será vuestro Rompehielos quien se coma todos los marrones, empujones y quejas. Tú limítate a seguirle a corta-media distancia (muy pegado canta un poco, muy alejado puedes perderle de vista o ser interrumpido por personas que se crucen entre ambos).

En cuanto el Rompehielos sea derrotado (bloqueado y vencido ante las personas contra las que se está empotrando) o decida ir en una dirección a la que no te interesa ir, debemos parasitar en otro huésped. Buscar otro Rompehielos donde arrimarnos, asegurándonos un trayecto libre (en mayor o menor medida) de molestos choques, quejas y situaciones frustrantes y confusas. Eso sí, hacedlo con astucia y celeridad.
Sencillo, rastrero y eficaz. No lo olvidéis a la hora de moveros por el Metro en esas horas tan difíciles.

Ilusión

febrero 27, 2008

Hacía tiempo que no me emocionaba tanto viendo un vídeo de Youtube. Nada más terminar, aún con un delicioso cosquilleo en el cuerpo, me decidí a subirlo y compartirlo con todos.

No es la primera vez que defiendo mi generación, la de comienzos y mediados de los 80, con el más alto de los orgullos y el más entrañable recuerdo. Ni será la última vez que lo haga. Hasta el día que me muera seguiré emocionándome con todas esas pequeñas cosas que definen nuestra forma de ser y de disfrutar volviendo a la infancia, aunque sólo sea durante un rato. Mejor todavía: gracias a que tuvimos infancia, podemos recordarla con el mayor de los orgullos y retrotraernos a esos días en que veíamos Chicho Terremoto, llorábamos a nuestro padres por unos G.I.JOES, jugábamos a ser He-man e intentábamos alcanzar los exámenes de la mesa del profesor con la mano elástica de las bolsas de Matutano.

Dudo mucho que la mayoría de los niños de ahora lleguen a recordar con nostalgia una infancia a la que ellos mismos decidieron renunciar al pasar la frontera de los 10 años.


Ha muerto Heath Ledger

enero 22, 2008

Me he enterado hace unos minutos y no me lo podía creer. Heath Ledger, una de las estrellas más jóvenes y prometedoras de Hollywood, ha muerto hoy en su apartamento. Un empleado del servicio doméstico le ha encontrado en su vivienda rodeado de pastillas, por lo que la hipótesis de la muerte por sobredosis parece la teoría más probable.

Tras haber alcanzado la fama junto a Jake Gylenhall en Brokeback Mountain (llegando incluso a ser nominado al Oscar a Mejor Actor), Ledger estaba a punto de dar el salto definitivo al estrellato con el papel que con toda seguridad iba a convertirle en un actor de culto para millones de personas. El nuevo Joker en la próxima cinta de Batman (The Dark Knight), una interpretación que nos ha dejado a todos alucinados y emocionados ante la perspectiva de ver un Joker brutal, perturbado y perfectamente fiel al loco homicida de los cómics. Puede que hayáis visto el trailer de Dark Knight en castellano. El doblaje en castellano pierde, y mucho. Ver al próximo Joker en la versión original del tráiler acojona, causa espanto, cautiva y enloquece a cualquier fan del Hombre Murciélago. Su Joker es y será sin duda el protagonista absoluto de la cinta, un papel escalofriante que iba a convertirle en una auténtica estrella y, como digo, en un actor de culto para millones de fans.

Por eso esta noticia me ha dejado tan tocado. Porque es triste. Es muy triste. Un joven que lo tiene todo en la vida. Dinero, fama, mujeres, respeto, influencia. Todo lo que se puede soñar. Un próximo estreno destinado a convertirle en un nuevo ídolo con un papelón acorde al inmejorable proyecto que Nolan está logrando con la nueva trilogía de Batman. Y él se atiborra a pastillas hasta morir. Sólo, abandonado, infeliz hasta el suicidio. Me parece triste hasta el extremo. Tenía 28 años.

El amigo por el que he descubierto esta noticia comenta algo totalmente cierto: The Dark Knight va a ser una película de culto. Ya no sólo por el tremendo hype que arrastra, ni por representar el universo que representa, ni por el demostrado buen hacer de Christopher Nolan. La triste muerte de la que será, sin ninguna duda, la estrella de la película, va a llenar aún más de emoción este estreno. Su terrorífico Joker, el que en esta ocasión pasaría página con un chiste macabro y genial (why so serious?), va a ser una despedida memorable.

Descansa en paz, Heath Ledger. Que encuentres la paz que nada en el mundo te pudo dar.


5 años con ella

enero 15, 2008

Hoy, día 15 de enero de 2008, hace exactamente 5 años desde que empecé salir con la persona más maravillosa del mundo. 5 años en que hemos vivido de todo, todo un lustro de nuestra vida en la que hemos compartido cientos de momentos buenos y de momentos no tan buenos. Media década en la que hemos sido parte de una misma realidad desde que nos sentamos juntos en la Facultad y empezamos a charlar. Lo he dicho muchas veces: en ocasiones, ella era el único motivo por el que me levantaba de la cama para ir a la Universidad. Lo único por lo que merecía la pena ir a esas clases grises rodeadas de gentuza.

Y a lo largo de estos 5 años (se dice pronto) he aprendido de la mejor. A mirar el mundo con otros ojos. A intentar quedarme con lo bueno de las cosas. A apreciar los pequeños detalles. A recupera mi autoestima, arrebatada durante los primeros años de mi infancia. A vivir, en definitiva. Hemos pasado etapas muy malas, pero yo no sería el que soy ahora de no ser por ella. Ella me ha enseñado que aunque la vida te castigue con dureza, nunca hay que rendirse ni dejarse llevar por el desánimo. Nunca ha dejado de luchar. Es la persona más valiente del mundo. En todo este tiempo nunca ha dejado de sorprenderme, ni de hacerme feliz de mil y un formas distintas, manteniendo la misma ilusión y cariño desde el primer día.

No puedo escribir en una entrada de blog todo lo que merece un día como este. Tampoco lo pretendo. No sería ni lógico ni adecuado. Basta tan sólo con decir que llevamos 5 años juntos. Y eso ya dice bastante.

Feliz 5º Aniversario

Asociales

noviembre 23, 2007

Desde siempre nos han enseñado que el ser humano es un animal social. Una entidad que sólo adquiere significado y utilidad cuando se junta con sus semejantes. Los antiguos, padres de nuestro bagaje cultural, lo sabían. El individuo no es nada. La comunidad lo es todo. El hombre es gregario, como las ovejas. Sin el contacto y las relaciones con otros humanos jamás habría progresado, y hubiera perdido su misma humanidad siguiendo su camino en solitario.

Si esto es cierto, entonces, ¿por qué nos incomodan los demás? Quiero decir, el estar junto a alguien que no conocemos. No me refiero a sentirse nervioso o agobiado en una multitud. Eso es normal. Ser humano es precisamente desear con todas tus fuerzas huir de aglomeraciones navideñas y de averías en vagones del suburbano atestados de gente. No es eso. Me refiero, concretamente a lo que pasa en los autobuses. Es de lo más curioso, al tiempo que cotidiano.

Ocurre cada día, y a todo el mundo. Acabas de subirte en el autobús en un intercambiador cualquiera. El de Moncloa, por ejemplo. Buscas un sitio que te gusta (si has entrado después de una Anciana de Compañía date por jodido, si ven ocupado el sitio del copiloto cogerán los mejores puestos del fondo), y te pones cómodo (es un decir). El autobús cada vez se llena más, y falta poco para que el conductor arranque y se cierren las puertas. Deseas que se vaya para que puedas estirar bien las piernas en tu sitio.

Está como Dios.

Pero entonces ocurre lo esperado. Una persona llega y se sienta a tu lado. Se te acabó la comodidad. No hace nada por quitarte tu espacio vital, ni ocupa mucho sitio, ni siquiera molesta. Pero…ya no estás cómodo. Te quedas jodido. Cierras tus piernas lo máximo que puedes (pero aparentando no hacerlo), no sea que una molécula de tu ser roce lo más mínimo la pierna de tu vecino de asiento. Nada de contacto. Por supuesto, la incomodidad se convierte en odio si el susodicho es un cruel Sordo y tú quieres leer algo durante el trayecto para compensar todo el embrutecimiento que recibes durante el resto del día.

Esto le pasa a todo el mundo. Si eres tú el que ha llegado in extremis al autobús y te sientas en el último asiento vacío que quedaba, al de al lado le va a joder. Te deja sentarte, pero se le ve jodido, más aún si había encontrado en tu futuro asiento un práctico almacén para sus pertenencias. Si en algún momento del trayecto os rozáis, se apartará como movido por un resorte.

A mí esto me parece muy curioso. No me extraña que la sociología y la antropología se hayan interesado por este tipo de conductas. No es normal que un animal supuestamente social como lo es el ser humano rechace de forma refleja al extraño. Queremos nuestro cubículo, nuestro espacio, y el mero hecho de que alguien lo amenace de una forma tan mínima nos disgusta. Un gran profesor que tuve en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM (en ese nido de sectarios hay 4 o 5 profesores buenos, y él es uno de ellos) nos comentó un día un experimento que llevó a cabo durante una temporada. Un trabajo de campo que tensa al máximo esta incomodidad.

Lo que el buen sociólogo hizo fue sentarse junto a alguien en el autobús, aun cuando éste estuviese vacío. Aun cuando pudiera haber elegido cualquier otro asiento. Sólo había una persona, pero él elegía sentarse junto a ese viajero solitario. Las escenas eran, efectivamente, dignas de estudio. Si a alguien en una situación normal le incomoda que otro se siente al lado, imaginaos lo que siente una chica cuando el segundo viajero del autobús, que tiene todos los sitios del mundo para sentarse, elige hacerlo junto a ella. Se pone de los nervios. Y realmente no tiene por qué. Mi profesor simplemente se sentó, no hizo nada malo, pero la chica hacía todo lo posible por apartarse. Se pegaba lo más posible a la ventana, nos contaba riéndose.

¿Será por el miedo aprendido desde la infancia a no juntarnos con extraños? Puede ser, aunque el mero hecho de irse de putas invalida la teoría. ¿Egoísmo exacerbado? También puede ser. Nuestra intimidad es nuestra, por pequeña que sea, y si alguien se acerca a ella aunque no tenga más remedio nos molesta.

Quizá simplemente seamos raros y ya está. Ante eso, pocos estudios sociológicos se pueden hacer, porque tienen la batalla perdida.


¡Feliz Navidad!

diciembre 25, 2006

El equipo que hace posible Sistema Anoat (es decir, yo), os desea una Feliz Navidad.

Tanto a los ocasionales como a los incondicionales, a los que comentáis y a los que no, a los humanos y a los extraterrestres. Inlcuso a los trekkies, claro que sí, es época de tolerancia.

Y hasta a los que visten a su Ipod con una camisetilla interior.


P.D: Esta noche a las 22:20 dan La Venganza de los Sith en Canal +. ¡¡Y en Antena 3 vuelven Manolo y Benito!! ¡¡¡Celebration!!!