Parasitando en el suburbano: El Rompehielos

Moverse por el Metro es toda una aventura, especialmente por la mañana. Malas caras, atascos monumentales a la entrada de las escaleras mecánicas, empujones, lamentos ahogados, aglomeraciones en los andenes y riadas de criaturas caminando a contra corriente y amenazando con un choque frontal. Cualquiera que vaya a trabajar a Madrid cuando debería estar durmiendo sabrá de lo que hablo. Por suerte, la rutina cotidiana del día a día te ayuda a improvisar algunas técnicas sencillas que suelen facilitarte la vida a la hora de sobrevivir en esa desagradable marea humana de sudor, ruido y lentas procesiones.

Una de mis favoritas es la del Rompehielos.

Dicha argucia, rastrera y parasitaria, consiste simplemente en seguir todos los movimientos de la persona que lleves delante. Si camina recto, tú camina recto. Si tuerce, tuerce con él. ¿Y para qué? Pues muy sencillo: para que sea él (o ella) el encargado de ir abriéndote paso. Pongamos un ejemplo. Llegas a una de esas zonas donde los transbordos, el cansancio mañanero y la demora de los trenes generan una auténtica masificación. De esas en las que te ves rápidamente rodeado de gente que se mueve en todas direcciones y no sabes a dónde moverte. Desearías volver al útero materno, ¿verdad? Bueno, pues con la táctica del Rompehielos puedes al menos sobrevivir dignamente hasta que salgas de ese atolladero.

Lo primero de todo es elegir al guía. La elección debe ser muy rápida, pues si estamos parados el tiempo suficiente, crearemos un pequeño atasco bastante incómodo y ya no podremos poner en práctica nuestra maniobra. Además de la rapidez, es importante elegir bien nuestro objetivo. Suele bastar con cualquiera que se encuentre delante nuestro, pero es preferible arrimarse a quien vaya más decidido. Si es voluminoso y alto, mejor. La pericia a la hora de combinar estos dos factores los dan la práctica y una mente clara y entrenada.

Una vez elegido, debemos seguirle. Convertirnos en su sombra. Así será él quien se enfrente a todos los obstáculos, apartándolos para que nosotros sigamos fácilmente por el camino recién allanado que vaya dejando a su paso. Como un Rompehielos.

¿Estás hasta los coj harto de esas ocasiones en las que te encuentras con alguien de frente y os ponéis los a haceros a un lado como dos idiotas, solo para poneros en medio una y otra vez, como si fuera un duelo de delanteros de Oliver y Benji? ¿Cansados de escuchar sus lastimeros quejidos de suficiencia (“tch!”) cuando por fin sigue cada uno su camino, como si fuera evidente que ellos llevan la razón y que son los únicos que han madrugado y están cansados? ¡Ningún problema! Gracias a esta sencilla técnica, será vuestro Rompehielos quien se coma todos los marrones, empujones y quejas. Tú limítate a seguirle a corta-media distancia (muy pegado canta un poco, muy alejado puedes perderle de vista o ser interrumpido por personas que se crucen entre ambos).

En cuanto el Rompehielos sea derrotado (bloqueado y vencido ante las personas contra las que se está empotrando) o decida ir en una dirección a la que no te interesa ir, debemos parasitar en otro huésped. Buscar otro Rompehielos donde arrimarnos, asegurándonos un trayecto libre (en mayor o menor medida) de molestos choques, quejas y situaciones frustrantes y confusas. Eso sí, hacedlo con astucia y celeridad.
Sencillo, rastrero y eficaz. No lo olvidéis a la hora de moveros por el Metro en esas horas tan difíciles.
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6 Responses to Parasitando en el suburbano: El Rompehielos

  1. Candykisser dice:

    Es una técnica eminentemente útil cuando todas las mañanas te encaminas hacia tu desordenado puesto laboral, dispuesto a timar a tu empresa al máximo y acordándote del bendito día en el que saliste de la facultad con ilusión por currar XD Nos pasa a todos 😉

    Hay otra técnica que quiero compartir con vosotros: La Lanza Mojada. Benditos días de lluvia y benditos paragüas pequeños, goteantes de lluvia ácida madrileña. La táctica es simple: enarbola tu paragüas chorreante y ábrete paso. La gente odia las gotitas y se apartan como por arte de magia.

    Huelga decir que el Rompehielos es uno de los mejores posts que has escrito en tu vida. Y que mientras escribo esto robo tiempo a mi empresa (muajajajajajajajaja) 😉

    Un besote destrozado por las agujetas y el dolor causado por el sable,

    Candy Kisser

  2. hoyu dice:

    “Si es voluminoso y alto, mejor. La pericia a la hora de combinar estos dos factores los dan la práctica y una mente clara y entrenada.”

    xD

  3. ..:Laura:.. dice:

    Jejeje me ha encantado!! Porque yo soy supertorpe a la hora de ir en Metro y esta técnica es muy útil. Sólo espero que nadie me tome a mí como una Rompehielos porque lo llevan crudo!!
    1besazo!

  4. Mr. Abismo dice:

    Jajajaja…es una gran descripción de las mañanas de miles de personas en este, nuestra gran ciudad…A mi me gustaría tener a Vin Diesel de Rompehielos.

  5. teresa dice:

    jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajjaajajajaj que bien

  6. Anónimo dice:

    Gracias por utilizar esta fotografia que con mucho orgullo tome en la Antartica Chilena, podria por lo menos mencionar el nombre del Rompehielos “Oscar Viel “

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