Presentación Assassin’s Creed

 

Hace un par de viernes, por la mañana temprano, pude escaparme de Año Cero para cubrir la presentación oficial a la prensa de uno de los videojuegos más esperados del momento: el prometedor Assassin’s Creed, un estreno de esos que llenan de reservas las tiendas especializadas. Un futuro superventas que tuve el privilegio de “catar” en exclusiva.

 

 

 

 

Un relato fascinante que bebe de la historia

Antes de nada, voy a comentaros un poco de qué trata el juego, por si no sois muy aficionados a los videojuegos. El juego nos mete en la piel de Altaïr, un miembro de la legendaria hermandad de los Hassassini (o Assassin), un clan misterioso que existió realmente en la Edad Media actuando como asesinos mercenarios. Su preparación, sigilo y sangre fría a la hora de matar convirtieron a los Hassassini en figuras temidas por monarcas, guerreros y ciudadanos del medievo. Personajes protagonistas de terribles historias en las que una casta de hombres invisibles ejecutaban a sus presas con implacable precisión, para más tarde desaparecer como fantasmas, tan fugazmente como habían aparecido. Tan temidos fueron que la misma palabra “asesino” proviene de esta fascinante secta de asesinos medievales cuyo mito ha llegado hasta nuestros días.

Altaïr, antaño Maestro Assassin, ha caído en desgracia tras fracasar en su última misión, por lo que debe buscar la redención ante sus líderes ejecutando a diversos líderes cruzados y sarracenos culpables del sangriento conflicto que está viviendo Tierra Santa. El año es el 1191, y el conflicto no es otro que la Tercera Cruzada. A medida que avance el juego, la trama irá evolucionando hasta situarnos en una conspiración de la que dependerá el destino no sólo de Tierra Santa, sino de algo mucho más importante…que no sé qué es, supongo que habrá que jugarlo entero para saberlo 😀

 

Una magnífica bienvenida

El acto tuvo lugar en la sala Valle-Inclán del Círculo de Bellas Artes de Madrid, un lugar al que siempre es grato acudir. Cuando Johari y yo llegamos aún quedaban 5 minutos para que diera comienzo la presentación. Nos dieron unos auriculares con dispositivo de traducción simultánea (pues al parecer algunas charlas iba a ser en inglés) y una bolsa con algunos obsequios.

Y aquí he de decir que los chicos de Ubi Soft y Playstation 3 (organizadores del evento) saben montárselo muy, pero que muy bien. Cuando nos sentamos descubrimos que aquella bolsa no incluía tan sólo el típico presskit que se limitan a entregar en otros certámenes (libreto más o menos elaborado con información técnica y artística del producto, película, etc.), sino que entre la amalgama de regalos podíamos encontrar una camiseta, un bolígrafo, una pluma como la que emplea el protagonista del juego, un frasco de sangre falsa, un precioso colgante con la A de los Assassins, dos pressbook en texto y otros dos digitales repletos de información… En definitiva, una forma estupenda de cuidar a la prensa y de entusiasmar a un aficionado a los videojuegos, máxime si el juego en cuestión se trata de una joya. Un aplauso para ellos por cuidar tanto el detalle y saber cómo atraer al visitante y hacer un uso magnífico de las relaciones públicas. Aquello fue sin duda un detalle de auténtica calidad y profesionalidad. Pocos días después acudí a un preestreno cinematográfico, y ni pressbook ni nada.

La cosa pintaba muy bien, y eso que ni siquiera había comenzado.

Mientras el resto de asistentes se acomodaban y apuraban su zumo de naranja, Jade Raymond, la joven productora de Assassin’s Creed, supervisaba los últimos detalles con su equipo.

Mientras tanto, una pantalla nos mostraba imágenes y tráilers del juego, preparándonos para lo que íbamos a ver.

Tomad asiento, por favor

El acto comenzó con la intervención del responsable de Ubi Soft en España, quien nos situó con datos referentes a la situación e importancia de su compañía dentro del sector, como por ejemplo el estar situada como la segunda que más factura en Europa. Asimismo, citó algunas de sus grandes creaciones como ejemplo de la capacidad de Ubi Soft para crear franquicias de éxito: Splinter Cell, Rayman, Rainbow Six, Prince of Persia, etc.

 

 

 

 

Finalizada su intervención, fue Jade Raymond la que tomó las riendas. Jade es la productora de Assassin’s Creed, algo bastante inusual en un mercado en el que las labores de producción recaen casi siempre en hombres. Jade es una de las pocas excepciones en todo el mundo. Tras colocarnos y sintonizar nuestros auriculares de traducción simultánea, nos dispusimos a escuchar lo que Jade nos contaba. Siguiendo el mismo esquema que el seguido por su colega español (el de las diapositivas), la señorita Raymond fue detallando los aspectos fundamentales de Assasins Creed, tanto los técnicos (300 personas volcadas en 4 años de desarrollo, etc.) como los que más me interesaban, es decir, los relativos al juego en sí.

Un viaje a la Edad Media

Jade comenzó su intervención recalcando desde el principio el carácter épico de su juego, comparándolo con superproducciones como Braveheart o El Reino de los Cielos. A la gente le gustan las hazañas históricas que por su magnitud y altas dosis de heroísmo y dramatismo atraen de forma única. Y nada hay que ejemplifique mejor esto que la guerra. A todos nos encantan las historias bélicas, máxime si podemos visualizarlas y, por supuesto, jugarlas. La Guerra de Troya, la Segunda Guerra Mundial, y por supuesto, las Cruzadas, un marco histórico que atrapa al jugador desde el mismo momento en que se entera de la existencia de Assassin’s Creed. Es sin duda un juego ÉPICO, una superproducción en mayúsculas que introduce la Edad Media en tu Playstation 3.

A continuación enumeró las principales características del juego. Assassin’s Creed se desarrolla en 3 inmensas ciudades, esto es: la ciudad costera de Acre, Damasco y la inevitable Jerusalén. El detalle de cada ciudad viene avalado (además de por unos gráficos de infarto) por una extensa documentación histórica. No en vano, se han utilizado planos auténticos del siglo XII para recrear cada ciudad y lograr esa sensación de inmersión y disfrute que te hace olvidarte de estar jugando a un juego. Como curiosidad y a modo de ejemplo de la grandeza de este juego, os diré que en cada ciudad hay 45.000 almas paseando por sus calles. Cada una de ellas con sus propias acciones, reacciones y consiguiente espacio presencial en las concurridas calles en las que más tarde trataremos azarosamente de huir de la autoridad. Pero eso es otra historia, de la que ya se hablará.

Las reglas de Altaïr: las de la vida real

La jugabilidad es, junto a su impresionante calidad gráfica, uno de los aspectos más cuidados de Assassin’s Creed. Jade detalló con orgullo las ilimitadas posibilidades del jugador. Altaïr podrá moverse con total libertad por las calles de la ciudad, acabando para siempre con la linealidad de otros juegos. Por supuesto que puede eliminar a su objetivo abriéndose paso a través de sus guardias dejando un reguero de muerte a su paso. Pero también puede optar por sorprenderle en la calle y asesinarle por la espalda. O incluso seguirle desplazándose de tejado en tejado hasta llegar a su escondite, donde ejecutará a su objetivo sin darle tiempo a reaccionar. Las posibilidades son, por tanto, muy elevadas. Jade habla de Common Sense Design, una forma de concebir juegos en la que las reglas a seguir son las de la vida real. Ni más ni menos. En vez de limitarse a escalar por un muro ya predefinido para ello, Altaïr puede emplear cualquier muro para trazar su plan. O incluso trepar hasta lo alto de una catedral, si le apetece. La idea es que romper los esquemas predefinidos en que se sustentan los videojuegos y motivar al jugador a preguntarse: ¿qué haría YO en esta situación? ¿Cómo huiría de los guardias?

 

En definitiva, que no estemos pensando cómo hacer algo, sino que simplemente lo hagamos. Y si bien es cierto que por perfecto que sea un juego, siempre se regirá por un mínimo criterio que obligue al personaje a ajustarse a un patrón, la verdad es que la idea de libertad de acción está más que lograda.

 

Investiga, asesina…y huye

Altaïr es un Assassin. Un sigiloso acechador que vigila y sigue a su víctima sin que ésta perciba siquiera su presencia. Un implacable sicario que acaba con su objetivo de la forma más letal y rápida posible . Un fantasma que aparece de la nada para poco después perderse entre la bulliciosa multitud desapareciendo sin dejar rastro.

 

Éste es el esquema que el jugador debe adoptar al cumplir sus misiones. Así, en primer lugar deberemos localizar a nuestra presa. Llegamos a una ciudad que no conocemos, sin tener ni la más remota idea de cómo encontrar al infeliz asignado, por lo que la exploración será fundamental. Tratar con la gente de la ciudad, divisar toda la urbe a vista de pájaro tras escalar a un lugar, elevado, seguir con disimulo a sus guardias…Las posibilidades son, como ya se ha comentado, elevadísimas.

 

Podremos incluso camuflarnos mientras avanzamos por la ciudad, haciéndonos pasar por miembros de una cofradía de monjes con tan sólo ponernos la capucha y caminar dentro de su grupo.

Una vez tengamos a la presa en el punto de mira y nos hayamos asegurado de posibles peligros potenciales, debemos acabar con su vida, una tarea que como veremos podrá hacerse de una manera limpia y eficaz (mediante la cuchilla de los Assassini) o armando algo más de escándalo. Todo depende de diversos factores, entre los que se encuentran la I.A de los enemigos y por supuesto nuestra pericia con el mando de la Play 3.

 

Y finalmente, debemos huir. De nada sirve que hayamos seguido a nuestra víctima de la forma más sigilosa posible y que la hayamos eliminado mediante el más letal de los procedimientos si somos capturados. Los Assassini son una sociedad secreta, y así debe seguir siendo. La captura implica el fracaso de la misión. La velocidad y la claridad de ideas serán fundamentales para escapar de las garras de nuestros perseguidores, ya sean guardias de la ciudad, guardaespaldas o incluso los mismísimos Caballeros de la Orden del Temple. El resultado será una apasionante persecución por los calles de la ciudad en cuestión, empujando a los viandantes y saltando de azotea en azotea hasta lograr el objetivo final: desaparecer de la vista de tus perseguidores. Desaparecer, en definitiva.

En ocasiones contaremos con ayuda. Aliados a la causa de los Assassini, camuflados entre la muchedumbre, entorpecerán la carrera de los guardas regalándonos unos segundos preciosos para ganar ventaja y lograr escapar.

Comienza el show: Assassin’s Creed en movimiento

Todos los asistentes habíamos visto con anterioridad vídeos en movimiento de Assassin’s Creed. O al menos alguna imagen. Youtube, con más de 8 millones de visionados en lo referente a tráilers y demostraciones del juego que nos ocupa, logró hacernos más fácil (y al mismo tiempo más insoportable) la espera de un juego tan deseado. Pero una cosa es haberlo visto por Internet y otra asistir a la demostración que nos dieron. Cuando un miembro del equipo de Jade comenzó a jugar a Assassin’s Creed en una enorme pantalla plana, no pude menos que quedarme con la boca abierta. Los gráficos son verdaderamente alucinantes. Nada más empezar la misión contemplamos la Edad Media en toda su particular belleza. Altaïr camina entre una multitud que no sólo “está ahí”, sino que se siente. La chulería del Assassin empujando a la gente que abarrota las calles (literalmente, hay un botón para empujar y abrirnos camino) es un detalle que seguro marcará al personaje y le convertirá en todo un clásico.

Nuestra presa a abatir será William de Montferrat, un cruzado que se sabe está en algún punto de la ciudad. Al poco de avanzar por la urbe, un vídeo creado con el motor del juego nos presenta al caballero cristiano discutiendo nada más y nada menos que con el rey Ricardo Corazón de León, que acaba de entrar en la ciudad con su séquito.

El doblaje al castellano es de una gran calidad, cinematográfica, diría yo. Más de uno se pudo dar cuenta de la familiar voz de Martin Lawrence o la del Dr Loveless en Wild Wild West para dar vida al engreído William de Montferrat. Otro detalle realista es que mientras dura esta secuencia aún mantenemos el control del personaje, al que podremos mover entre la multitud. Una vez localizada nuestra víctima, debemos proceder a la fase uno del manual del buen Assassini: seguirla sin ser visto. Como ya he comentado, las formas de hacerlo son múltiples. El jugador optó por la opción más interesante: el sigilo. Y a partir de aquí es cuando comprobamos en vivo la maravillosa jugabilidad de Assassin’s Creed. Altraïr es capaz de trepar por casi cualquier muro, engancharse a cualquier saliente y encaramarse a lo alto de los edificios en un abrir de cerrar y ojos, con una elegancia absoluta. Avanzando por los lugares más altos de la ciudad y saltando de azotea en azotea nos hacemos una idea de la sensación de libertad que nos ofrece el juego. Utilizando un visión tipo “Predator” logramos encontrar a William y distinguirle de entre el resto de sus vasallos.

 

Y aquí comienza la fase dos: ejecutar. A ser posible, con estilo. Lamentablemente, no fue posible. Os sitúo. Nuestra víctima está en un patio de armas adoctrinando a sus caballeros. Nosotros, invisibles para ellos, estamos justo encima, en una cornisa a la que hemos accedido tras recorrernos media ciudad por las alturas. El objetivo del jugador era, en teoría, ejecutar un ataque especial consistente en un espectacular salto acrobático mediante el cual podríamos acabar con nuestro enemigo de un sólo golpe fatal con nuestra cuchilla oculta. Altaïr significa en árabe “ave de presa”, e incluso su túnica está diseñada de tal manera (capucha en forma de pico, largas telas) que sus movimientos se asemejen a los de un águila. Pero el águila erró en su descenso. El jugador pifió. Falló su objetivo dando comienzo a un combate clásico.

 

Y pensándolo más fríamente, tras haber pasado unos días: mejor. Así pudimos ver los espectaculares movimientos y coreografías de combate que tanto Altaïr como sus enemigos despliegan en la batalla. Esquives, empujones, luchas a espada y espectaculares movimientos finales. Un Prince of Persia, sí, pero mucho mejor. En gráficos, en la fluidez de las animaciones, en el realismo. En todo.

Muertos ya los guardaespaldas, finalmente acabamos con la vida de Montferrat, asistiendo a una nueva secuencia cinemática (esta vez no interactiva). Pero claro, éste no es el fin de la misión. Falta la fase tercera, probablemente la más importante: huir. Y es aquí, aquí, donde el juego nos dejó fascinados, motivando susurros de admiración entre los asistentes. No hay tiempo que perder. Altaïr se pone las pilas e inicia una trepidante huida sin descanso por las alturas, utilizando cualquier saliente del escenario como improvisada plataforma. Al tocar el suelo, toda la ciudad reacciona. Urge apartar a empujones a la inquieta multitud, no ya para estar más cómodos, sino simplemente para poder abrirnos paso y cruzar la calle. Recordemos que hay 45.000 habitantes por ciudad. Volvemos a las alturas, y mediante un salto que mataría a cualquiera (lo que en el juego se denomina “salto de fe”) aterrizamos en un carro de paja, evitando cualquier daño. Los caballeros cierran las puertas de la ciudad y nos van cerrando cada vez más caminos. La huida se complica. Y entonces…mi parte favorita de la demostración. Creo que no me equivoco si digo que sólo por esto mereció la pena llegar hasta este punto. Jade dio su golpe de efecto para sorprendernos sugiriendo la posibilidad de que Altair escalara por una catedral para permanecer oculto hasta que se calmaran los ánimos. El Assassini escala al muro del edificio como lo haría con cualquier otro y comienza su ascenso. Sube, sube, cada vez más, hasta que llega a una altura más que considerable y mortal de necesidad. Mira hacia abajo. Pese a la altura, podemos ver a los exaltados perseguidores dando vueltas por las calles tratando de localizarnos. La calidad gráfica no sólo no ha bajado, sino que es mejor que antes. Altaïr sigue su ascenso por un muro formado por ladrillos que parecen reales.

Llega al rosetón. Aquí los gráficos dejan de sorprender y comienzan a embelesar. La calidad visual nos hace pensar que nos encontramos ante una escena cinemática. La altura a la que estamos permite ver el horizonte de la ciudad. Da vértigo sin necesidad de mirar hacia abajo. Pese a que Jade pidió al jugador que parara de ascender, éste pasó y fue a lo suyo. Alguna bronca cayó después seguro. Sigue subiendo y finalmente llega al pináculo de la portentosa catedral. Altaïr está en punto más alto de la ciudad, y la belleza que se despliega ante nosotros es total. Un cielo de atardecer baña cientos de edificios que se extienden hasta el horizonte mientras el temerario asesino se mantiene sobre el pináculo de puntillas.

En resumen, una maravilla. De verdad. Jade terminó la demostración de la mejor forma que pudo: invitándonos a probar Assassin’s Creed en exclusiva en las Playstation 3 que estaban dispuestas en la sala a tal efecto.

Como podéis suponer, me faltó tiempo para ir. No sin antes, claro está, coger un zumo de naranja y un par de croissants 😀

Jugando: Assassins’s Creed de primera mano

Tuve que esperar, es cierto. Y lógico. No me importó en absoluto esperar. Mientras el responsable de Ubisoft posaba en los photocall a pocos metros de donde me situaba, pude ver más de cerca todavía el juego en movimiento.

Uno de los responsables de Assassin’s Creed, cuyo nombre, me avergüenza decirlo, desconozco, se encargaba amablemente de enseñar al jugador cómo desenvolverse con Altaïr. Un tío de lo más simpático, de verdad, muy atento y entregado. Mientras esperaba pude hablar con otro compañero del gremio al tiempo que éste jugaba. Otro chaval de lo más majo, también periodista freelance. Estuvimos hablando de todo un poco (videojuegos, estrenos de cine, películas clásicas y sobre todo impresiones del juego) mientras probaba el Assassin’s Creed hasta que, finalmente, me pasó el testigo. Lo primero que he de decir es que el manejo es de lo más intuitivo que hay. Suena a clásico, pero es verdad. En todo momento una leyenda en la esquina superior derecha de la pantalla se nos muestra qué hacer con cada uno de los botones de la Play según las circunstancias. Mientras jugaba iba charlando con el encargado ya mencionado. Pese a hablar en inglés su disposición y buen talante generó diálogos fluidos en los que me fue resolviendo dudas de control y desvelando características del juego no vistas en la demostración en vivo. Por ejemplo, la de robar a la gente en la calle para lograr los cuchillos que Altaïr puede lanzar a distancia. Es la única forma de conseguirlos. O comprobar cómo los Caballeros Templarios, duros donde los haya, son capaces de seguirte por las azoteas. Y que una espectacular caída desde lo alto de un edificio acaba con cualquiera, por muy Templario que sea.

Y así fue la cosa. Seguí jugando un rato mientras charlaba con el encargado, sobre la versión que saldrá para Nintendo DS, y demás. Muy edificante comprobar que la gente que habla inglés como lengua nativa te entiende si se esfuerza y tiene interés. Cosa que en sitios, como por ejemplo Londres, rara vez ocurre.

Assassin’s Creed sale a la venta a finales de noviembre para Playstation 3 y Xbox360. Las versiones de PC y Nintendo DS tendrán que esperar a comienzos del año que viene. Si os gustan los videojuegos y la ambientación de las Cruzadas, nos os lo podéis perder.

Anuncios

8 Responses to Presentación Assassin’s Creed

  1. Daniel dice:

    ¡Sí señor! Buen análisis. Seguro que Assassin’s Creed es el juego del año, ojalá tuviera la Playstation 3 para poder comprarme esta obra maestra.
    ¡Un saludo!

  2. Spa Baby dice:

    Tiene muy buena pinta! El análisis es estupendo, enhorabuena!!

  3. Arcael dice:

    Ps tienes mucha rascason loko el juego esta muy bien elaborado la manejabilidad esta super, los fracmentos de video no se quedan atras la consola donde lo juego es un x.box 360, pero sin duda alguna juego del año. Solo que note un detalle, en el tamaño de las letras blancas cuestatrabajo a veces leer y cuando empiezas a leerlo pump te lo quitan ja, pero en ora buena con este juego

  4. cristobal dice:

    el juego esta filete

  5. crios dice:

    el juego tiene unas graficas increible ademasd los esenarioa en los trancurre la idea son lo mejor

  6. carlos dice:

    Lo unico que me gusta del juego es el movimiento al pelear,lo demas no me gusto,no tienes libertad,ya que te mandan hacer misiones y no puedes hacer otras rutas,solo hai 3 ciudades,me parece absurdo lo de subir a las atalayas para explorar,si no no te deja,y aun mas cojer los estandartes,se podria hacer un buen juego apartir de esta historia.

  7. HBR dice:

    andate a la re concha de tu madre carlos. Aguante el Assassin’s Creed y Altair Ibn Al-Ahad (aguila en vuelo, hijo de nadie)

  8. It’s very straightforward to find out any matter on web as compared to textbooks, as I found this paragraph at this website.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: