SPAMSPAMSPAMSPAM

Supongo que todos sabéis lo que es el Spam. Correo basura, junk-mail, toneladas de mierda informatizada que nos satura la cuenta de correo y nos recuerda la poca gente que nos escribe en realidad, siempre y cuando exceptuemos al simpático personajillo de Connecticut que nos quiere vender un alargador de pene o al chino del que no entendemos ni el asunto. Por no hablar de los hijos de p*** que se empeñan en intentar hacerme creer que mi cuenta de ebay está desactualizada y tengo que enviar mi contraseña. De este peligroso spam, el phishing, ya hablaré otro día.

Mi cuenta de Gmail se levanta cada mañana con unos 30 correos en la carpeta Spam, que se multiplicarán cual conejos si no borro inmediatamente.

Según la Wikipedia, el spam es el conjunto de mensajes no solicitados, habitualmente de tipo publicitario, enviados en cantidades masivas. A medida que han ido avanzando las nuevas tecnologías, el spam ha encontrado su hueco en teléfonos móviles, faxes e incluso blogs (la primera vez que vi un spam en forma de comentario ya pensé que no me quedaba nada más por ver), pero la forma más conocida y odiada es la ya mencionada, la que se instala en nuestro correo electrónico. Este tipo de spam se inició “gracias” a la firma de abogados Canter and Siegel, que descubrieron las enormes posibilidades que ofrecía el e-mail en cuanto a marketing se refiere, tras conseguir 10000 dólares habiendo publicado un anuncio en Usenet (Wikipedia).
Desde ese día, millones de usuarios depuran sus correos eliminando esos molestos correos.

Pero, ¿de dónde viene el término spam? ¿Qué diantres significa? ¿Cuál es su historia? Hoy, en Sistema Anoat, lo vais a descubrir. Y muy probablemente os sorprendáis.

Según me enteré hace tiempo (creo que fue en la Quo), la palabra SPAM proviene de una marca de carne en lata llamada precisamente así: SPAM. Y así es, en 1937 la empresa charcutera Hornel Foods lanzó al mercado la Hornnel’s Spiced Ham, con tal éxito que se acabó abreviando el nombre del producto para que se fijara más en las mentes de los consumidores. Así, Spiced Ham se convirtió en un inofensivo (por aquel entonces) Spam. Dado su pequeño tamaño y la facilidad de apertura de su envase (apertura automática), el Spam fue parte imprescindible del “rancho” de las tropas soviéticas y británicas durante la Segunda Guerra Mundial, comercializándose a nivel mundial en el año 1957.

Lata de SPAM de los años 50

¿Y por qué esa mala fama del SPAM? Lo que todos nos podemos preguntar al enterarnos del origen cárnico de tan fatal palabra es, sin duda: ¿pero tan mala era esa carne? ¿Tan rematadamente asquerosa como para asociarla a algo molesto y no deseado? ¿O es que acaso repetía? Al enterarme hace tiempo de esta historia, la explicación dada era ésta. Efectivamente, la carne en lata (no sé si sólo la SPAM o todas en general) era de tan ínfima calidad que pronto se asoció a lo que conocemos hoy como SPAM: basura no deseada. Y ahí acababa la historia.

Pero queridos amigos, recientemente descubrí que el origen del mayor desprestigio sufrido por una empresa charcutera pudo haber sido desencadenado por el grupo de personas que más nos han hecho reír. Ese genial elenco de semidioses del humor británico, cuyas coñas seguiremos repitiendo cuando estemos en un asilo. Los creadores de joyas como La Vida de Brian o El Sentido de la Vida. ¡Sí, los Monty Phyton!

-¡¡Pero Stan, si no tienes matriz!!¡¿Dónde vas a engendrar el feto, en un baul?!

¿Cómo es esto posible? Yo os lo cuento.
Resulta que los Python, antes de hacerse mundialmente famosos con la Vida de Brian, tenían un estupendo show lleno de gags, el Monty Python Flyng Circus (grandioso programa que hasta hace no mucho emitía el Paramount Comedy, y que podemos encontrar en DVD). Pues fue en este Flyng Circus donde los Monty Python idearon un surrealista sketch que trajo la perdición al buen nombre del SPAM.
El sketch es absurdo, como todos los suyos, y por lo tanto es magnífico. Los cómicos se dedicaron a vapulear sin piedad al SPAM, repitiendo sin cesar la palabra hasta convertirla en sinónimo de algo aborrecible y pesado, supongo que hartos de la omnipresente presencia de la carne en lata en la sociedad (digo yo, vamos). Mejor dejo que lo veais, está traducido al español.

Monthy Python y el SPAM

SPAAAAAAM. SPAMSPAMSPAMSPAM. El golpe sufrido a SPAM tras este sketch fue brutal, y parece ser que de ahí viene que tenga tan mala fama, llegando a asociarse a la publicidad que nadie quiere. Podéis ver el vídeo entero aquí (no os perdáis los créditos finales).

Bien, pues ahora que os he explicado el origen del spam (spamspamspamspamspam), me veo obligado a contaros lo que ocurrió en Salou hace unos días. Estaba en un British Supermarket, un lugar maravilloso donde compré productos tales como Lays sabor Pollo Asado y sabor Cóctel de Gambas (completamente en serio, las de pollo asado están muy ricas, las otras no las probéis).

Y lo vi.

Ahí estaba, en la repisa, esperándome. Una lata de auténtico, genuino, original…¡¡¡SPAM!!! ¡Una lata de SPAM delante mío! Me quedé maravillado. Cuando me enteré de la triste historia de este producto, lo que obviamente deduje es que la compañía cerró, o que por lo menos retiraron la carne en lata de sus productos. Era lo lógico, después de semejante campaña de desprestigio, ¿quién iba a querer comer SPAM? Pues resulta que SPAM continúa existiendo, no sólo en las cuentas de correo, sino en las estanterías de los supermercados británicos. De hecho, SPAM tiene página web, donde incluso hacen mención al sketch de los Monty Python sin ningún tipo de rencor.

Lógicamente (la duda ofende) compré la lata. Aquí la tenéis.


SPAM, de Salou a su mesa

Ahora sólo queda la prueba final: probarlo. Atreverme a abrir la lata y probar un pedazo de Historia, el SPAM que dio origen al correo basura, el que los unió y los ató en las tinieblas. ¿A qué sabrá? ¿Estará TAN malo? ¿Sobreviviré? Yo no sé a vosotros, pero viendo la fotografía no me parece que tenga mala pinta. Aunque claro, ya se sabe que entre la foto y lo que puede haber en realidad… Que se lo digan al pobre Michael Douglas en Un día de Furia.

Quien sabe…¿aparecerá dentro el alargador de pene?¿O el chino que insiste en escribirme? ¿O la dieta supermilagrosa? ¿O un señor diminuto que me pida sin cesar mi clave del Paypal?

Algún día abriré la lata, y os contaré mi experiencia.

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3 Responses to SPAMSPAMSPAMSPAM

  1. hoyu dice:

    SPAMSPAMSPAMSPAM!!!

    qué ida de olla xD

    Un artículo muy bueno, me he reido mucho!

    Fdo.

    Burgués

  2. candyk dice:

    Jajaja! Después de las patatas con sabor a pollo asado, no me extraña nada de un supermercado británico. Si comes el SPAM hazlo con un poco de bicarbonato al lado, por favor 😉 Un besito sin humo (viva!)

  3. Crispa dice:

    ¡¡¡¡No, patatas con sabor a gamba no, por favor!!!! (crispa sumida en un terrible flashback de sandwiches de queso y pepino, chocolate con naranja y mucha hambre en Inglaterra).

    Tengo que decir que conociendo el dudoso gusto culinario de los ingleses, si eso del SPAM no les gusta, tiene que ser terrible.

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