Ardua semana periodística

En esta semana, queridos lectores, estoy haciendo más que en 3 años de carrera. Todo el año tocándome las narices y en una sola semana vaya tute me estoy dando. He aquí un breve resumen de esta semana, tan agotadora como productiva.

Lunes: de entrada, es lunes, lo que no es un buen comienzo. A eso de las 10 y media, acudo a la redacción de la revista Quo para entrevistarles y observar cómo es el trabajo en redacción. El objeto de este trabajo de campo es realizar un trabajo para la asignatura de Tecnologías de la Información. Después de que nos recibieran con mucha amabilidad y respondieran a nuestras preguntas, me fui a comer al Burger de Argüelles yo sólo (cosa que nunca había hecho y de la que no me arrepiento en absoluto). Comí la hamburguesa lentamente mientras repasaba una sentencia que tenía que exponer al día siguiente, para hacer tiempo hasta que abrieran la Hemeroteca Nacional del Conde Duque. A las 3 y media, tarde de microfilms en el Conde Duque. A imprimir números del periódico El Debate sobre la Segunda República.
Por si no lo sabéis, una sola fotocopia en la sala de micorfilmado cuesta 35 céntimos. Casi nada.
Y resulta que Quo se encuentra en la calle Cardenal Herrera Oria. Ya es casualidad. Harto estoy del dichoso Herrera Oria y de su maldito periódico.

Martes: A las 8 de la mañana, nos tocó exponer una sentencia del Tribunal Constitucional acerca de la cláusula de conciencia. Justo después, micro-examen de Empresa Informativa.
Antes de saber que esta semana se iba a llenar de trabajos y controlillos, me apunté hace unos meses a un curso de formación de dos días que el diario El Mundo iba a impartir en sus oficinas del Master de Periodismo, en Saturnino Calleja. Así que después de comer, me planté a las 4 en el aula. La verdad es que mereció la pena (en especial la intervención magistral de Fernando Múgica). A las 20:00, de vuelta a casa. Cabe destacar (porque que ocurra algo así es algo inédito hasta el momento) que un par de horas antes me habían llamado de Telefónica para trabajar en su gabiente de comunicación. Tuve que rechazarlo por cuestión de horarios, pero mi perdida fe en el COIE resurgió cual ave fénix de entre las cenizas de meses sin noticias de ellos.

Miércoles: el verdadero meollo de la semana: la exposición en clase de la etapa de Herrera Oria al frente de El Debate, el trabajo de hemeroteca que, obviamente, no me había preparado dadas las horas a las que llegaba a casa los días anteriores. Pasé de ir a primera hora para prepararlo un poco (para empezar a preparalo, más bien). Durante la exposición (algo desastrosa), un tío nos informó de que se estaba celebrando un congreso acerca de Blogs y Periodismo en Internet, que duraba martes y miércoles. Me pasé a ver qué tal, y me encontré, cómo no, con Crispa, la bloggera más dicharachera, que se iba a tragar todas las charlas. La casualidad hizo que la charla en la que entré estuviera dirigida por el director de ElMundo.es
También es casualidad. De ahí me voy de nuevo al Burger de Argüelles, feliz en mi soledad.
Y aquí quiero ponerme serio, porque me ocurrió algo que jamás pudiera haberme imaginado hasta ese día: me corté la boca con la cucharilla del sandy. No el labio, la parte interna de la boca. Aunque me dolía, no me lo tomé en serio hasta que vi la cucharilla llena de sangre. Y no estaba rota, así que cuidado: la desagradable sensación de llevar hilillos de piel colgando dentro de la boca durante horas es algo bastante molesto. Fue asqueroso, pero fue así.
A las 4, al Mundo de nuevo. Y después de las charlas (más pesadas que el día anterior) y de la entrega de diplomas, lo mejor de la semana: la visita a las rotativas del Mundo en Torrejón de Ardoz, donde vimos cómo se creaba la magia. En otro post hablaré más detalladamente de esa memorable visita (llena de momentos realmente chanantes), pero sólo os comentaré que esa rotativa no es una máquina: es un ser vivo, que piensa y siente. Es algo acojonante. La verdad es que fue una visita muy interesante, para recordar. Por suerte grabé todo el proceso en vídeo, desde que el periódico entra en la máquina hasta que los operarios lo meten en las furgonetas.
Grandioso descubrir en el periódico fresco recién salido de la máquina cómo el Barça había logrado clasificarse para la final de la Champions. Y más que grandioso fue tenso el horrible momento en el que pensé que, para hacer hueco en la grabadora, había borrado sin querer la entrevista de una hora a los chicos de Quo. Qué sensación más terrible.

A la 1 de la mañana el autobús nos trajo de vuelta a Madrid, por lo que llegué a mi casa a las 2.

Jueves: Control de Periodismo Especializado a las 11. Como supondréis, no lo pude estudiar (añadamos al hecho de que llegué a casa a las 2 de la mañana el que ni siquiera disponía del libro de la asignatura). Así que volví a saltarme la clase de primera hora, ¿y para qué?, para que al final no pusiera…
A la salida, volví a otra charla de las de Blogs y Periodismo en Internet, en esta ocasión relativa al Analfabetismo digital y la brecha digital en España.
Después de comer, a clase de Fotografía Publicitaria, bastante coñazo por cierto.
Y según escribo estas líneas debería estar maquetando el nuevo número de Libeda, la revistilla cultural que nos encargan sin piedad cada dos semanas. Obviamente, a lo largo de esta laboriosa semana no pude ni plantearme en ir haciendo el número de mañana, así que estamos todo el grupo en estos momentos escribiendo los textos, y yo metiéndolos en la maqueta. En fin, hacer todo en una tarde.

Es increíble comprobar cómo en todo un año tu vida de estudiante transcurre empantanada en la rutina mientras que en una sóla semana acudes a varios cursos, visitas redacciones e imprentas de publicaciones de prestigio, e incluso recibes llamadas de trabajo. ¡¡Llamadas de trabajo, yo!! En la puta vida, vamos.
Bueno, voy a continuar con la maqueta de Libeda que luego los de mi grupo me canean.
A ver si acaba ya esta semana y dispongo de tiempo para actualizar más.

Me despido con una de las cosas más importantes que he aprendido en estos días: en el bolsillo del vaquero cabe, perfectamente, una grabadora, una cámara de fotos, el móvil, el abono de transportes y el Ipod. Eso es aprovechar el espacio, y no lo que propuso la Ministra de Vivienda.
Bueno, eso y que una inocente cucharilla del Burger puede ser letal…
Que la Fuerza os acompañe.

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One Response to Ardua semana periodística

  1. Anonymous dice:

    Puedo prometer y prometo que javato parecía llevar toda una tienda de electrónica encima, iba sacando cosas del bolsillo como mary poppins del bolso.

    y qué cabron eres, ahora me da miedo la cucharilla del sandy.

    crispa

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