Hoy, comida endemoniada

Ya he vuelto de Peñíscola. Lo hemos pasado muy bien. Moros y cristianos, balneario, excursiones con el inserso (verídico), pases de prensa que echan humo y atropellos culinarios varios.
Inauguro este post con unos documentos que pueden herir la sensibilidad de aprendices de chef, pinches y desfasaos del Arguiñano. No obstante, seguramente los amigos de la nouvelle cuisine le saquen algún uso.
Todo comienza en Peñíscola. Dos personas, expulsadas prácticamente de su apartamento debido a la cantidad de vajilla que espera a ser fregada, sale a la calle. Tras pasar el día recorriendo el mercadillo y caminando por la playa, deciden ir al supermercado que queda cerca de dicho mercadillo. Cerca del mercadillo, pero a hora y media de su apartamento. Es útil destacar que enfrente de donde se alojan hay un spar, pero ellos compraron ahí.
Está anocheciendo, y nuestros dos personajes deben cargar con las bolsas de la compra hasta llegar a lo que han acabado denominando casa. En Peñíscola hay dos taxis para todo el pueblo, y las paradas de autobuses han sido arrancadas de cuajo por algún tipo de deidad levantina. O por la cabalgata de moros y cristianos. El caso es que nuestros dos amigos deben llevar su carga andando, una carga que incluye patatas, galletas, spaghetti…y croquetas.
Tras una hora y media de caminata, llegan a su nidito de amor. Mientras uno ordena los víveres que acaban de comprar, el otro prepara unas deliciosas croquetas de La Cocinera.
Pasado un tiempo, el cocinitas se queja de que las croquetas, esas croquetas que está friendo con toda su ilusión, no se están haciendo. Están blancas, y blandurrias. Deducen que las han echado antes de que el aceite estuviera lo suficientemente caliente, por lo que quitan esas croquetas flácidas y echan el resto del paquete. Mientras uno de los dos mira la televisión, el cocinitas, tras haber esperado un buen rato, da la vuelta a las croquetas. Están blancas, se deshacen, y la espumadera se ha abierto paso a través de su viscosa forma. El cocinitas, hambriento y con ganas de croquetas, entra en frenesí, agrediendo con saña esa pasta inmunda hasta crear una especie de tortilla al grito de ¡Esto es una mierda!¡Una mierdaaa!
.

“Qué cocha ma buenaaaaa”

La cena está servida


“¡Qué rico! ¡Esencia empastada de croqueta a la vitrocerámica!”

Escalofriante.
Moraleja: si compras croquetas Sabrosísimas La Cocinera, no las pasees durante hora y media por la costa de Levante.

Pero aquí no acaban las aventuras gastronómicas de nuestros dos amigos, que va. La cocina paranormal aún tenía más sorpresas que depararles.

Unos días después, deciden hacer una rica, rica sopa de sobre. A uno de los dos se le ocurre una jocosa idea.

¿Hacemos una al microondas?

Sin dudarlo, metieron el agua y el contenido del sobre demoníaco en el microondas, y lo pusieron en marcha. Cada cierto tiempo, uno de los dos se acercaba a ver qué aspecto tenía esa sopa, pero desde fuera del microondas no se apreciaba ninguna anomalía.
El contador de ese aparato (que obviamente no era un microondas, era la antesala del infierno) llegó a 0. Sacaron el cuenco del microondas y enmudecieron. No daban crédito a lo que veían. Lo que debía ser una sopa era una pasta blanda y solida, que había adquirido la forma del cuenco y a la que solo le faltaba hablar. Los fideos estaban sepultados en el fondo de esa aberración.


“¡Saca el cuchillo y el tenedor! ¡Hoy toca sopa!”

Nada tan aterrador había salido de una cocina desde las Caras de Bélmez.

Como eran los padres de la criatura, uno de ellos sacó ESO del cuenco (con una facilidad sorprendente) y lo guardó, decidido a llevárselo a su casa para enseñarlo a la comunidad científica.
Y así es. Sobrevivió a la maleta, a un posterior viaje a Valencia y a la llegada a Madrid. Con todos vosotros, la sopa mutante.


“¡Ellos me llamaron loco! ¡Quién es el loco ahora! Muajajaja”


El engendro visto desde abajo. Fijaos en la enorme masa de fideos.

Esto lo hace Ferrán Adriá y los snobs de siempre pierden el culo por probarlo, los restaurantes lo copian y él se forra.
Estoy pensando en enviar tan impactantes imágenes a Milenio 3. A más de uno se le quitaría la vocación de golpe XD

Y para finalizar…


¡Felices 21, bellezón!

Sed buenos y cuidado en la cocina.
Recordad, existen otros mundos…pero están en este.

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3 Responses to Hoy, comida endemoniada

  1. candyk dice:

    Jajaja! Me ha encantado el post, y sobre todo tu bonita felicitación. ¡¡Muchas gracias, don cocinitas! Y que sepas que debes hablar de esos escalopine parmigniani tan buenos que hiciste. Muakis!!!!!!!!!!!!!!!

  2. crispa dice:

    Dios mío, pero qué asco.
    ¡Me resulta milagroso que hayáis sobrevivido en esas condiciones!

    (jo, seguro que me equivoco con el antispam)

  3. Anonymous dice:

    Muy buenas las fotos, especialmente la segunda, que podría clasificarse como “FOTO IPOT” XD

    SU-SU-SU-SU-SUPER PANG!!!

    THE MUTE

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