Hace poco tiempo, en una juguetería muy, muy cercana…

Por fin he escaneado todas las fotos de la Convención Star Wars, y aquí tenéis la crónica de lo sucedido. Primero, fui a casa de Bea, donde me maquilló de Darth Maul por segunda vez en mi vida. Viendo las fotos, os daréis cuenta del nivelón que tiene la chica. Desde ahí, fui con Adolfo desde Alfonso XIII hasta Moncloa, y de ahí a mi casa. Curiosamente, la gente no se escandalizó mucho ante mi aspecto. En mi casa, mi madre se preguntó al verme qué había hecho mal. Ser madre de friki es duro. Cuando llegó Ignacio de la Universidad, fuimos en su coche hasta el Toys’r’us del Carralero, lugar donde se produjo la magia. Durante el trayecto, muchos ciudadanos de majadahonda (que al parecer se llaman majariegos) contemplaron atónitos como un chico vestido de negro y con la cara pintada de negro y rojo salía por la capota del coche y gritaba a todo el mundo. Muchos aún se deben estar recuperando, y más de uno se preguntará quién coño era Daniel Bailer. Cuando llegamos al Toys’r’us nos recibió un impresionante Stormtrooper, acompañado de un Darth Maul. Esta fue nuestra primera toma de contacto en la puerta, antes de entrar.


Cuando entramos, lo primero que vimos fue un grupo numeroso de gente disfrazados con todo lujo de detalles. Los más impresionantes del grupo, Darth Vader y, sobre todo, el Guardia Pretoriano. Increíble.


La familia que permanece friki, permanece unida

Preguntamos a una cajera dónde recoger la figura de regalo. Recordemos que al ir disfrazado tenías derecho a una figura gratis de La Venganza de los Sith. Nos dicen donde es, y nos internamos aún más en la Convención.

Supuestamente era una muestra de los artículos de coleccionista que tiene el frikazo más frikazo de España en tema Star Wars (unos artículos impresionantes), pero lo que realmente llamó la atención es la friebre consumista que se respiraba. Ese día se ponían a la venta todos los productos del Episodio 3, y estaba lleno de gente comprando de forma compulsiva, como si fuera a llegar el fin de los días y no hubira tiempo que perder. También hay que tener en cuenta que fue el primer día de exposición, y había mucha gente. Anda que no hicieron caja ese día, entre máscaras de Vader y figuras Unleashed.


Joder, cuanta cosa neeeeng”


Pronto nos dimos cuenta de que había gente disfrazada “de casa”, como yo, y gente que trabajaba ahí. Estos últimos solían tener disfraces más chulos y (algo)más curraos. Digo “algo” porque había gente “de casa” que se lo curró pero mucho mucho, y hablo de gente que rondaba los 40 años en algunos casos, como un Darth Vader con el panel del pecho que se iluminaba. De todos los disfraces chulos (prácticamente todos), este nos impactó mucho


El piloto imperial ya de por sí impresionaba bastante, pero las caras de asombro de Adolfo e Ignacio se debían a algo más. El rifle del tío tenía hasta puntero laser, que apuntaba al fotógrafo. Una pasada de traje. Cerca de ahí comenzaba una cola de gente. Preguntamos a un encargado si ahí te daban la figura, y nos dijo que no, que era la cola de Jeremy Bulloch. A mí se me iluminó la cara, a la vuelta de la esquina estaba Boba Fett, el genuino, el original, dispuesto a firmarme un autógrafo. Era el motivo principal de la visita, un acontecimiento imprescindible para todo fan que se precie de serlo. Fijaos si fui preparado, que busqué en el Google una imagen de Boba Fett, la imprimí y la pegué sobre el cartón de la Cinemanía. Ya tenía mi “cuadro” listo para ser firmado. Salimos de la cola para recoger la figura, en un stand junto a las firmas, y ahí estaba

En el stand, me dice el encargado que perdone su incultura, pero que debe apuntar en una hoja mi nombre y de qué voy disfrazado para poder darme la figura. Me pregunta de qué voy. Nos reímos en su cara. Le digo de qué voy al profano cajero reconvertido en distribuidor de obsequios, y me da una figura de Palpatine/Sidious. Bien bien.
Nos ponemos en la cola, llena de soldados imperiales, contrabandistas y demás frikazos que reconocen la ocasión única que se les presenta ante ellos. Boba Fett no va a estar nunca más en Majadahonda, eso está claro. Desde la cola veo al fondo al dependiente de mi tienda de cómics habitual, inconfundible y disfrazado de granjero de humedad (o eso creo yo). Debido a su carácter reservado hablamos más bien poco, pero al parecer estaban pillando figuras y metiéndolas en una caja. “¿Para la tienda, no?”, le digo. Me dice “no no, para nosotros”. Decido no hacer más preguntas e ignorar el hurto.
Vuelvo a la cola y nos encontramos con una pedazo de Jedi, Aayla Secura, perfectamente caracterizada. Esta curraba ahí, fijo. Las fotos eran obligatorias.


“Por fin nos revelaremos a los Jedi”


Feliz de la vida

Después del combate, volvemos a la cola. A medida que avanzamos, me dedico a a asustar a los niños pequeños que veo en las cajas, paralelas a nuestra cola. Los niños se esconden en las piernas de sus padres, visiblemente asustados. Era divertido. Según avanzabas en la cola, veías más y más disfraces currados desfilando por el Toys’r’us. Imperiales, soldados clon, de todo.

Antes de llegar a la firma, vemos el blister gigante donde hacerte la foto de rigor, como si fueras una figurita de acción. Como comprenderéis no podía ignorar semejante frikada, pero eso sería más adelante.


El Imperio toma como rehén al jefe del Toys’r’us

Por fin llegamos al momento cumbre, a dos personas sólo de la firma. Me llamó la atención que la gente le llevaba la ficha de Boba Fett de la colección de Planeta Agostini que tenía un archivador, o el DVD del Imperio Contraataca (una idea que me pareció cojonuda). Antes de mi turno, unos niños pequeños me preguntan si se pueden hacer una foto conmigo. Me hago la foto con mis padawanes. Por fin me toca. Jeremy Bulloch me mira y se queda asombrado. Le dije mi nombre, y aunque al principio no lo entendía, al final lo captó. Antes, le di a Igna la cámara para que me hiciera una foto. Mientras Jeremy firmaba mi autógrafo, me dice que la cámara no va, que no tiene pilas. Como siempre están de coña, supuse que era una broma y que ya la había hecho. A los pocos segundos comprobé que no mentía, que justo se le acababan de ir las pilas a la cámara y no se pudo ahcer la foto. Qué se le va a hacer. Después de la firma tuvimos una pequeña conversación sobre la trilogía antigua y la trilogía nueva, Boba Fett y yo, un momento irrepetible. Fue genial, es un tío simpático a más no poder, gracioso y muy agradable, que prefiere la trilogía clásica por la fuerza de sus personajes. Después de la charla, le pedí uno para Bea, “una gran fan de Boba Fett”, como le dije XD.
Después de salir de la cola, decidimos ir al Media Markt, un poco más arriba, para comprar una pila para la cámara e intentar de nuevo la foto. Llegamos, y el encargado dice la frase del día: “Que los que estamos locos somos nosotros, nos vosotros”. Encuentro la pila, que vale la friolera de 6 euros. Miro la cartera. Tengo 5 euros. Pregunto a mis compañeros de fatigas si tienen algo suelto. Me dicen que no. Todos juntos:

DE LAMENTACHIONEEE, JEREMIE PROFETEEEEEE

Igna decide bajar hasta su coche y prestarme un euro. Al cabo de un rato aparece, pago y compramos la pila. Llegamos al Toys’r’us y la mesa de firmas estaba vacía. Ya habían pasado un par de horas desde que abrió la Convención, y Jeremy Bulloch ya se había ido. En fin, dio rabia, aunque lo más importante ya se había logrado: la firma. Andamos un poco para ver la exposición. El Han Solo en carbonita estaba inundado de gente, porque estaba situado al lado de varias estanterías, y la gente seguía comprando de forma compulsiva, así que era muy difícil ecercarse aél. Había dioramas que recreaban situaciones de las películas, y un montón de figuritas vintage (o sea, de las antiguas, muy apreciadas y valoradas económicamente). La exposición tenía muy buena pinta, como cierra a finales de mayo me pasaré otra vez y la miraré mejor y con más calma.


“Anakin Reveals Darth Vader”, una pieza impresionante

Entonces llegó el momento mágico de la noche, el puntazo, el subidón subidón subidón. Adolfo sintió cómo la Fuerza fluía por sus venas, y nos dijo:

“¿No es ese viejo que va por ahí?”

Me giré y vi tres personas de traje que se iban hacia la salida, la del centro con el pelo canoso, escoltada por dos seguratas. Agarrado al último hilo de esperanza, corro hacia ellos de una forma discreta, y me fijo mejor. Efectivamente, era Jeremy Bulloch, con traje de chaqueta para pasar desapercibido camino a la salida. No lo dudé, era el momento. Si hubiera desaprovechado esa segunda oportunidad que el destino me había reservado, no me lo hubiera perdonado nunca. Con un evidente nerviosismo, les dije que si por favor podía hacerme una foto on él, que se me fueron las pilas de la cámara en el momento de la firma. Todo esto aderezado de “excuse me” y “please”. Los seguratas, fríos e insensibles, me dijeron que lo siento, pero que se tenía que ir ya y que no podía. Entonces Jeremy Bulloch, carismático personaje en la ficción y encantadora persona en la vida real, se portó de puta madre. Me vio todo triste, entregado a la causa, y les dijo a los seguratas con tranquilidad “ok, ok, one photo. No problem”, como diciéndoles, no pasa nada. Y por fin lo logré después de una auténtica odisea.


Boba y Java: Momento Galáctico

Nunca olvidaré que Adolfo me dijera que por ahí se iba, como tampoco olvidaré que Igna se diera una carrera hasta su coche para dejarme dinero para las pilas de la cámara, sin que yo le dijera nada. Un Daniel Bailer a los dos.
Después de tan emotivo momento, nos fuimos al blister gigante a hacernos las fotos de rigor, unas fotos que a mi personalmente me encantan. Con todos ustedes, las nuevas figuras de acción de este verano:


Darth Javato


<sIgna in Casual Suit


Lord Mariñas


Aproveche el pack especial con los tres héroes del momento

En el camino de vuelta a casa, Majadahonda fue testigo una vez más de cómo una especie de maorí salía de la capota de un coche para hacer el gilipollas.
Y este fue el fin de un día difícilmente olvidable. No pude ir a Sitges, pero me conformo con ese martes de Majadahonda, donde conocí a una leyenda de las películas de Star Wars. Por supuesto, nada de esto habría sido posible sin el cariño, el interés, la maña y las molestias de Bea por convertirme por un día en un Aprendiz Sith. Muchas gracias 🙂
Mañana (o esta tarde, ya veré) os contaré la noche de ayer: Ignacio Álvarez, David Sanz, Adolfo Mariñas, Borja García y Javier Peinado, en Noche sin Tregua, Paramount Comedy.
Que la Fuerza os acompañe.

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7 Responses to Hace poco tiempo, en una juguetería muy, muy cercana…

  1. Anonymous dice:

    “Fuerte soy por la fuerza, pero no tanto”

    LORD MARIÑAS

  2. candyk dice:

    Por cuánto vendes el pack “Javiti Demoníaco”? Me lo compro!

  3. Javato dice:

    A ti te hago descuento por los gastos de maquillaje 🙂

  4. crispa dice:

    😮 No tengo palabas!!!!!!!!!

    (por qué veo todo tachado en tu blog???)

  5. Anonymous dice:

    PORQUE LA FUERZA NO ESTÁ DEL TODO CONTIGO, CRIS

    ATENTAMENTE

    DANIEL BAILER

  6. joselina dice:

    es un mierda

  7. Daniel Bailer dice:

    Hola amigo, por lo visto eres de Madird. Yo sé quien coño es Daniel Bailer… soy yo! jajaja… y leyendo tu blog no entendí para nada porqué me mencionas… si me lo podrías explicar sería buenísimo… responde a dbailer@hotmail.com por favor!!! jejeje está de lo más real tu disfraz!!!

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